La inteligencia como commodity
Estudien: en breve, esa capacidad será un bien escaso.
“En el futuro, la inteligencia será un commodity” escuché desde Silicon Valley hace unos meses atrás, y la frase se me pegó como chicle en suela.
La competencia perfecta, esa teoría en la que se comercializan commodities, es el sueño húmedo de muchos economistas neoliberales que nos quieren convencer de que se puede aplicar incluso a políticas de gobierno. Sus supuestos son tan fuertes que no resisten ningún escenario mundano. El commodity es estándar, homogéneo, infinitamente divisible, innumerables jugadores en ambos lados, entre otros supuestos. La soja o el maíz son considerados commodities. Para empezar, un cartel de cinco empresas maneja su comercialización a nivel mundial (los ABCD, y China). Dejo como ejercicio para el lector/a pensar los demás. No me suena que la inteligencia vaya a convertirse en el primer commodity real.
Lo que sí sucederá es que comprar inteligencia será muy barato. Ya no más profesionales detrás de un teclado cobrando siete cifras verdes anuales: Anthropic y OpenAI ya ofrecen herramientas que por una milésima parte de eso reemplazan y no descansan. Basta descargarse Claude y pedirle que haga cualquier cosa a lo que su computadora tenga acceso: leer planos arquitectónicos y diseñar una nueva planta, estandarizar la bibliografía de tu tesis para cumplir las normas APA (esto está bien), aprender tu estilo de escritura y escribir un libro como vos, lo que se te ocurra. Xiaomi tiene una planta en Beijing denominada fábrica oscura porque opera 24/7 manejada por IA, sin personal humano, por lo tanto sin iluminación artificial, por lo tanto sin calefacción ni aire acondicionado.
Por todo eso y mucho más, quiero hacer foco en algunas singularidades alrededor de esta tecnología:
El trabajo sufrirá, una vez más, una redistribución que se concentrará en las potencias dueñas de estas tecnologías. Así como durante la revolución industrial se reemplazó el trabajo manual y el poder económico se concentró aún más en Europa, en los próximos años el trabajo intelectual se concentrará más aún en EE. UU. y en China, y el sector servicios en los países tercerizados como India o Argentina disminuirá o desaparecerá: programadores, financistas, abogados, contadores, arquitectos, diseñadores gráficos, editores de video, y todo lo que se haga con una computadora se hará desde computadoras centralizadas.
Ser inteligente será opcional. Si, como a mí, te parece que la humanidad es idiota, esperá un poco. De hecho, en los países ricos ya hay diseño de políticas públicas para cortar la inercia generacional de atención-y-recompensa a cortísimo plazo, prohibiendo por ejemplo el uso de teléfonos inteligentes en menores. Los ricos están pagando para que sus hijes se críen sin pantallas, lo que devendrá en mayor desigualdad social.
Con la revolución industrial nació el sedentarismo y para estar saludables hacemos gimnasia; con la IA nacerá el
zombismo, y para ser saludables tendremos que estudiar.Mi viejo me contó que cuando su hermana mayor empezó la escuela le dijo que podía escribir cualquier palabra, a lo que él desafió: “¿Ah, sí? ¡Escribí LEÓN!”. En estas reflexiones me siento ese niño.

